miércoles, 3 de diciembre de 2008

MOLÉCULAS DE ARTE

¿Cuál sería la unidad artística? ¿La palabra, el trazo, la nota...? ¿No serían éstos especie de partes subatómicas que aún no configuran esencia alguna? Parece claro que la obra (y no digamos la colección) son unidades, sí, pero unidades amplias. ¿Cuál sería entonces la parte más elemental de arte? ¿serían el verso, la imagen, la frase? La parte más elemental del arte en general, de cualquier arte ¿sería la idea?

15 comentarios:

Anónimo dijo...

¿La idea? quizá, pero ¿qué tipo de idea?

´´ dijo...

Hola , buenos dias , ¿la parte más elemental del arte ? ¿La idea entendida como posibilidad de... ? o la idea que quieres transmitir con la obra.

Quiza seria la busqueda de un ideal subjetivo , un "decir" en un trazo.

Anónimo dijo...

Felicidades por el blog. Una alegría me das.

La unidad mínima en el cine sería la imagen, pero lo que no veo tan claro es la posibilidad de que la parte, por ínfima que sea, no constituya esencia alguna. Lo que más se aproximaría a lo que dices serían los “pillow-shots”.
Pero incluso esos fuera de campo, esos nexos, a pesar de su limpieza óptica y de su vaciedad, están estrechamente ligados al significado que les ha precedido o al que les seguirá.
Y además -y ahora simplifico a lo bestia- podrían llevar a pensar el tiempo de una manera diferente y depurada, a la imagen-tiempo de la que habla Deleuze. Así que, lo que es una nada, o lo pretende, o casi lo es, al menos en este caso tendría una dimensión conceptual alucinante.
Es decir, una idea.
No sé, quizá alguien que conociera el cine de última vanguardia, ése que no llega a las pantallas y a menudo cercano al montaje audiovisual podría decir algo más cercano a lo que propones en tu entrada.

provoqueen dijo...

Hola Gopi, hola Francis. ¡Qué estupendo veros por aquí!

Parece que me hayáis leído el pensamiento. Ambos. En lo que yo pensaba es más o menos en lo que dice Francis : "lo que 'dice' un trazo". Pero luego Gopi apunta el tema del contexto. Efectivamente un trazo (o un plano, o una frase...) quizá no diga nada si no sabemos lo que viene delante y detrás. O quizá sí, he ahí el dilema: qué condiciones deben darse para que el trazo cobre autonomía, unidad de sentido.

Y luego está la otra cuestión, de Anónimo: ideas hay muchas pero... ¿qué tiene que ocurrir para que pueda decirse que una idea es 'artística'? ¿O una idea aislada nunca puede ser artística, si no se liga con todo su contexto? ¿Entonces, llegaríamos a que la unidad de arte sería la obra?

Ephemeralthing dijo...

... oh la la!, si que empiezas "fuerte". Enhorabuena por la iniciativa y deseo que este blog nos sirva a todos y sobre todo a ti que eres su primera parte.
Ya que hay notas, palabras y trazos que en si son una obra de arte uno diría que la "unidad" sería la idea, pero me pregunto yo, en tu planteamiento ¿antes de la idea no está el impulso o la sensación que perciben los sentidos, y que desencadenará la idea?
De todas formas, voy a justificarme, llevo dos días agotadores y tengo la cabeza, y el cuerpo, poco menos que "en blanco".

provoqueen dijo...

¡Hola guapo! Nada de justificarse, lo que me das es mucha envidia por lo bien que vas a dormir, me juego algo.

Creo que tienes mucha razón, la idea se elabora después de haber recibido un impulso o sensación. Eso me sugiere otra pregunta: ¿Ese proceso sensorial-racional es el mismo tanto para el artista como para el receptor? ¿O el proceso del uno sería en cierto modo inverso al del otro?

Anónimo dijo...

Para mí sería los sentidos. Y, dentro de ellos, la unidad más pequeña y consciente.

provoqueen dijo...

Buenas tardes, Parte Contratante.
Interesante aspecto. Si lo he entendido bien, tú pareces apuntar que la obra no es más que es un vehículo y el arte en realidad 'reside' en la persona.

Incitatus dijo...

Espectacular comienzo, provo. Felicidades. Me ha hecho pensar en la piedra, el color, palabras, sonido, alegorías. Y en cuestiones que, curiosamente, nunca se planteó Van Gog, por ejemplo, cuando pintaba unas botas de campesino o Hölderlin al escribir un poema en su torre, o Beethoven componiendo una sonata. Los creadores no son muy dados, sospecho, a ciertas especulaciones. Me pregunto que diría Juan Marsé sobre la unidad artística.

Incitatus dijo...

Incitatus y Vernon: pertenencen al mismo indivíduo.

provoqueen dijo...

Buenos días Incitatus V., siempre tan madrugador, ja ja. Una alegría verte por aquí.

Efectivamente, los artistas no creo que se planteen estas cosas. Este tipo de cuestiones sólo se nos ocurren a los profanos que nada tenemos de artistas, los aguafiestas que todo lo destripamos con ojos pseudo-científicos. Ya lo dice Azúa en un reciente artículo: "Cuando la luz oscureció la tierra".

Anónimo dijo...

¡Oh no! Por favor, no hablen de unidades, ideas, rayas ni de fotogramas en el sentido de átomos, partículas elementales! Eso déjenselo a los catedráticos, a los que viven de transformar todo acto y toda expresión en ciencia. ¿Por qué tenemos esta dilettantesca tendencia a hacer imitaciones pobres, y de balde, de los funcionarios universitarios? Es una pregunta retórica: se debe a que quienes hemos adoptado como modelos de intempestivos y tocapelotas, por mucho que se trasvistan de exmaoístas desengañados son antes de nada catedrático-columnistas. Hay decenas de ellos, lo son casi todos, pero no podemos achacarlo todo al contexto. Es, indudablemente, responsabilidad que les imitemos en lo más malo, en vez de en lo bueno.
Mas gracias por la invitación a pasarme por aquí. Diga lo que diga Provo, siempre merece ser pensado y discutido.

provoqueen dijo...

¡Bueno bueno, Don César! ¡Qué gran honor que nos visite!
Acepto el cariñoso rapapolvo. Debo confesar que es una manía personal, la de divertirme mezclando cosas imposibles como el agua y el aceite, para luego volverlos a separar solo que con el aceite abajo. La mayoría de las veces el experimento no se sostiene... pero a veces se descubren cosas. Un beso fuerte.

Anónimo dijo...

Bueno, mis rapapolvos siempre van dirigidos en primer lugar a mí mismo. A veces uno se pasa años leyendo a Adorno, Lipovetsky, Schopenhauer, comparando las tesis sobre Sacher-Masoch de Deleuze y Klossowski y multiplicándolas por la raíz cuadrada de Wilhelm Reich, y es por pura pereza, para evitarse el esfuerzo de leer a Dickens o a Harry Potter. Es fácil olvidar que se aprende más de arte con una hoja de Ferlosio o de Kafka que con veinte tomos de ensayo... pero, claro, para eso hay que dejarse llevar, arriesgarse, y a menudo resulta difícil, un ejercicio de humildad incluso. Un beso.

provoqueen dijo...

César, una vez más me lees el pensamiento. Yo también soy más lectora de ensayo en general. No diría que es por pereza... Un día me pregunté seriamente por qué esa preferencia por el ensayo, y llegué a la conclusión de que tiene que ver la proximidad del autor: el ensayista parece que me habla directamente a mí, mientras que el novelista habla por personaje(s) interpuesto(s)... en fin, un psiquiatra sabría sacarle chicha al asunto.