domingo, 21 de diciembre de 2008

SOLSTICIO


Siempre me he preguntado qué celebramos en realidad con la Navidad.

Bueno, en realidad no es ningún misterio: es un rito de paso, siempre necesarios para romper inercias, para que se nos metan bien en la cabeza los cambios de estado. En este caso se trata del cambio de estación, quizá el más bello del año: el solsticio de invierno, en que los días se alargan y aunque quizá nos aguarde lo más duro, el frío vendrá inundado con la esperanza de la luz . (En el hemisferio sur la cosa funciona al revés, pero daremos por sentado que la forma que toma esta celebración en aquellas latitudes es una influencia norteña más).

Entonces la pregunta es ¿realmente la cosa merece tanta exhuberancia? ¿Es proporcional el exceso de la celebración al hecho celebrado? ¿O es que necesitamos un derroche así al menos una vez al año, y hemos tomado este momento convencionalmente, como podíamos haber elegido otro?

Quizá tengo la visión deformada por un pasado todavía reciente, de agotamiento no limitado a las fiestas, sino a todo el periodo, cada día de los que van del 22 de diciembre (y aun antes) hasta el 6 de enero, ambos más que incluidos. Algún año, llegado el 7 de enero, no he podido menos que exclamar ¡¡si después de esto no nos ha quedado claro que hemos cambiado de estación es pa matarnos!!

Debo confesar que últimamente disfruto de un nivel de celebración más justo y feliz y he dejado de tenerle pánico a la navidad. Pero ha quedado la costumbre de alegrarme estos días, sobre todo, por la llegada del 7 de enero y por la impaciente ilusión de ver el primer almendro en flor.

También os deseo un sereno ritual del solsticio, y una ilusionada contemplación de las yemas de los almendros, que en muchos lugares ya van reventonas. Felices días que se alargan. Feliz antesala de la primavera.

12 comentarios:

´´ dijo...

En realidad no son tantos dias 24 noche 25 26 (en cataluña)el 1 y el 6.

Anecdota en vivo y en directo :

He ido a ver una exposición al CCCB sobre el consumismo y luego he pasado por la biblioteca de histoia para mirar emeils y blog cinco minutos ( ahora estoy alli ) son unas aulas , cuando de repente ha entrado un ti muy pesado que conozco y al que nunca contesto las llamas de momento no me ha visto , pero esta en el ordenador al lado de la puerta , asi que no puedo salir sin que me va , estoy atrapado ...... y tengo hambre !!

provoqueen dijo...

Shhhh... aguanta un poco más, tú puedes...

Anónimo dijo...

¿Y a los del hemisferio sur qué les desearemos, entonces?
¿..."Alegrarse que ha nacido el niño Jesús"...?
¿Les hará ilusión eso?
Ea, supongo que a algunos sí.
Y a los que no, felices vacaciones.

´´ dijo...

voy a intentar salir si en dos dias no actualizo el blog llamara a la poli .

provoqueen dijo...

OK. Lo miraré desde Santander. Me marcho mañana y quizá sea yo la que no actualice en unos días. Pero echar un vistazo, con permiso de mis sobris, seguro que sí podré. ¡Suerte!

lalessi dijo...

Me gusta mucho su foto del bosque. La saco' ud?

http://italy-in-photos.blogspot.com/

provoqueen dijo...

Hola. Gracias, pero no, la foto del bosque viene directamente de la galería de Windows Vista.
Un saludo.

Ephemeralthing dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ephemeralthing dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
provoqueen dijo...

Hola, ya estoy de vuelta.
Es verdad, Ephe, lo mejor es evitar que nos envuelvan los comerciales con su rollito. También lo he hecho así, y es cierto que se pasa mejor.
¡Lo que pasa es que uf, vengo atascada de comer!

Anónimo dijo...

Bueno, es que no es para menos. Según mis libros de mitología para principiantes, se celebra que el mundo vuelve a empezar, la resurreción de todo, el milagro de que después de desgastarse todo de repente haya discretamente una nueva creación y de nuevo esté todo en su sitio. El eterno retorno y esas gaitas. No es casualidad que desde el solsticio hasta reyes haya 12 días: 1 por cada uno de los meses. esos 12 días son el periodo de caos y rediseño que separa entre sí cada nueva vuelta del muelle.
Es algo anterior al cristianismo, racionalismo y demás: casi todo quisque ha vivido siempre pendiente de los meses lunares y los ciclos solares, intentando explicarse si es cierto que nosotros envejecemos, nos hacemos aún más tontos y hasta nos morimos de viejos mientras el resto del universo vuelve a lo suyo como si nada. Por lo menos así creían antes. No sé si ahora, de haber tribus primitivas, sería posible que surgiera espontáneamente una forma como esa de ver las naturaleza.

provoqueen dijo...

Pues, Juliano, no sé qué opinarán o cómo harán las tribus cuasi-vírgenes de la Amazonia (teniendo en cuenta además que allí su solsticio de invierno es el de nuestro verano). Lo que sí creo es que hemos vuelto a esa visión incluso los occidentales, por saturación de cristianismo. Porque el hecho es que todos hacemos de estas fechas algo especial ya sea que paremos y nos recojamos, que celebramos, que tiremos la casa por la ventama... En estas fechas, seamos o no creyentes, y sea lo que sea en lo que creamos, es decir, lo disfracemos como lo disfracemos, lo cierto es que a todos nos gusta que los días se alarguen y que esté próxima la primavera... (creo).