domingo, 11 de enero de 2009

CIFRAS Y LETRAS

Sobre religión ha hablado muchísma gente. Teólogos, estudiosos y sabios de todas las épocas, y más recientemente, antropólogos, psicólogos... Y también cualquiera de nosotros tendría algo que decir sobre religión. Sobre la nuestra, al menos. De hecho, prácticamente a todos nos han educado en alguna tradición religiosa, por tanto todos podríamos contar como mínimo unas cuantas experiencias... Bajo una pluralidad de formas, es un fenómeno universal. Todo el mundo entiende algo cuando se menciona la palabra religión.

Quizá sea por ello que, justamente, no existe una definición de religión. Una completamente consensuada, quiero decir. ¿Cómo poner de acuerdo a tanta gente?

Máxime, cuando un aspecto común a casi todas las religiones es el misterio. Una verdad que no se ve, una verdad que sólo se puede creer. Todas guardan celosamente algún arcano. Y lo peor es que a eso lo suelen llamar Verdad, así con mayúsculas. Como para volverse loco.

Por eso el enfoque de nuestro trabajo no podía partir de una definición de religión. Sólo podía partir de sentimientos personales. De lo que cada uno sienta por tal, sin darle muchas más vueltas. Es algo que variará de unos a otros, seguro, y para el que estudia el fenómeno religioso siempre será difícil entrar tan adentro de las personas... Aunque lo intente, nunca podrá estar seguro de que no se le haya escapado algo inaprehensible. Al estudioso sólo le queda esperar que los mecanismos de reproducción cultural hayan hecho bien su trabajo, y que cuando dos personas digan ser religiosas, si ambas pertenecen a la misma tradición, haya cierta proximidad entre lo que siente una y lo que siente la otra.

Por eso, también, es inútil que desde aquí nos sumemos a hablar mucho más. Hay asuntos incomunicables, donde las palabras se atascan... o se pasan siete pueblos. Hay asuntos, como este de la sociología de la religión, para los cuales, si se quiere averiguar algo, es mejor dejar que hablen los números.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero el mito de Jesús crucificado no es cosa sólo de los españoles...

provoqueen dijo...

Por eso digo que queda mucho trabajo por hacer. Ea, por algún sitio había que empezar. Para darnos el trastazo siempre habrá tiempo.

provoqueen dijo...

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