martes, 13 de enero de 2009

CORRELACIÓN

Por si quedare algún amable lector que haya tenido la paciencia de leerse las entradas anteriores, y que todavía tuviere curiosidad por saber si hay correlación estadística entre las dos variables principales de nuestro estudio (que podrían formularse así):

A - la intensidad con que se siente la religiosidad y
B - la tragedización de la "contradicción democrática"

le adelantaré que sí, la hay. Al menos, aquí en España.

En los próximos posts intentaré explicar cómo se hicieron los estudios. Por ahora, sólo recordar lo que significa que haya "correlación estadística".

Tal cosa no significa, evidentemente, que todos los religiosos vivan la democracia como un problema irresoluble que les asusta o al que prefieren no quieran mirar de frente; ni que todos los ateos asuman con naturalidad el hecho democrático, con sus ventajas e inconvenientes. En todas partes hay de todo. Lo que significa es que hay más religiosos a quienes les asusta la democracia de lo que cabría esperar si ambas variables no tuviesen nada que ver (y no uno o dos, sino significativamente más). Y del mismo modo, hay significativamente más ateos o agnósticos dispuestos a coger el toro democrático por los cuernos, de los que serían esperables si ambas variables fuesen completamente independientes. Esto ocurre al menos en las capas centrales, mayoritarias, de la población española: clases media-baja, media y media alta, nivel de estudios básicos o bachillerato, estratos de edades intermedias (adultos jóvenes y adultos maduros), inclinación política tanto de centro-izquierda como centro o centro-derecha...

14 comentarios:

provoqueen dijo...

AVISO: Por razones de consistencia de los textos, la anterior entrada ha sido dividida en dos.

Anónimo dijo...

Pues nada, se repite aquí el comentario anterior:

"Pero el mito de Jesús crucificado no es cosa sólo de los españoles..."

Anónimo dijo...

No sé, provo. Si en algo sigo estando de acuerdo con Félix es que el catolicismo español y sobre todo su funcionariado eclesiástico no tienen nada que ver con la religión, sólo con el poder económico-político. Y entiéndase esto en el sentido más trivial y rastrero: posesiones, capital, presencia mediática, participación en el capital social de grandes empresas, inmuebles. Y el número de "almas" que considera de su propiedad. Es decir, militants de base, votantes incondicionales.
Nada de misterio, por tanto: sólo lo más concreto e idiota: el número, el porcentaje, la pela. Cosas aún más carentes de entidad que los tronos y los arcángeles, los sifones y los serafines, pero igualmente existentes.
Religión (y en esto equivale para mí al opio, o más bien al vino barato, peleón) es creerse que Rouco es honrado, que Acebes es honrado, que Aznar es infalible, que Pedro Jota escribe sus propios editoriales... Esos actos de fe que son una expresión de sumisión incondicional, de vasallaje cerebral, de entrega abyecta de la poca libertad de conciencia y raciocinio que pueda tener uno... Cuando uno decide defender incondicionalmente algo que su sentido común le dice que es una burrada (por ejemplo, que las matanzas israelíes se hacen por principios y no por una mezcla de intereses particulares y fetichismo nacionalista), con ese acto entrega su alma al demonio, a sabiendas. Por eso el PP lleva tantos años saliendo a la calle, por ejemplo: todavía intentan demostrarse a sí mismos que lo de Irak fue cosa de principios. Ese tipo de ceguera es religión, y no un cierto tipo contemporáneo de mafia, por mucho que date de los tiempos de S. Pablo, eso es alienación.
A propósito: me parece entender que Marx comparaba la religión con la droga de una forma dialéctica (no podía ser menos): en cuanto droga que hace soportable lo insoportable...y ayuda/obliga a seguir aguantando...pero también en cuanto sustancia cuyo consumo es proclama esa insoportabilidad y el descontento que subyace a ella. Por eso tampoco estaba del todo en contra de la religión... Mientras las cosas no cambiasen, las drogas seguirían siendo consumidas; cuando aquéllas cambien, nadie se acordará de éstas. O más bien nadie volverá a comparar al burro del Escrivà con un inocente y festivo canuto o con una deliciosa botella de Chivas.

´´ dijo...

Hablamos aqui de democracia , los partidos politicos tienen mucho de religion y la democracia interna de estos es bastante escasa , que se lo digan a Borrell que lo eliminaron despues de una primarias y le dieron la mayoria absoluta en bandeja a Aznar .Que luego el tio se paseo con su biblia azul diciendo quien seria su sucesor siempre y cuando unos apostoles de la identidad no le dieran la mayoria a un tipo que creia que TODO EL MUNDO ES BUENO Y ES CUESTION DE HABLARLO , lo que sucedio .

provoqueen dijo...

Juliano, en primer lugar gracias mil por tragarte este coñazo.

Dices:

"...en cuanto droga que hace soportable lo insoportable...y ayuda/obliga a seguir aguantando...pero también en cuanto sustancia cuyo consumo es proclama esa insoportabilidad y el descontento que subyace a ella. Por eso tampoco estaba del todo en contra de la religión... Mientras las cosas no cambiasen, las drogas seguirían siendo consumidas; cuando aquéllas cambien, nadie se acordará de éstas."

Exacto, esa es mi teoría general de partida. Solo que yo sostengo que esa proclama de insoportabilidad opera a nivel inconsciente, está escondida, disfrazada tras un mito que simboliza el problemón, para que el que no quiera no tenga por qué mirarlo a la cara.

Es en ese sentido que digo que usar la religión para "resolver" problemas es usar la técnica del avestruz.

Por otra parte, cada uno es muy libre de resolver sus problemas como quiera, no entro a valorar si eso es bueno o es malo... Bueno, miento: salvo cuando me atribuyen poderes que no tengo, y después me crucifican por no tener más poder o mejores cualidades que los que me están crucificando. Eso sí que me jode. Por eso me zambullo en la observación científica. El no valorar, sólo diseñar, operar, echar cuentas... me ayuda a desapasionarme. Manías mías, poner mi mente en "modo científico" me infunde, paz como a otros rezar.

Otros ratos lo que hago es reírme con mis compañeros sindicaleros. "¡Señor qué cruz! ... ¡Nunca mejor dicho jajajajaja!"

Créeme, Juliano, cuando he visto furia y rabia en los ojos de algunas personas (jóvenes!) que, porque las conocía, sabía que eran de misa de doce y comunión semanal... no me ha quedado más remedio que preguntarme qué dirían las estadísticas.

Al margen de lo que digan Rouco y compañía. Es la gente normal la que me interesa. El tendero de la esquina, cuando el encuestador le pregunta "¿Se considera usted una persona religiosa?" y él contesta que sí, y además practicante; y cuando cuarenta preguntas más adelante se le pregunta "¿piensa usted que la democracia es cosa de otros, que la gente de a pie no puede hacer nada para cambiar las cosas?" y dice que está "muy de acuerdo"; y cuando en las grandes cifras se observa que hay correlación entre un tipo de sentimiento y otro, y que eso además es independiente de la orientación política, de la edad, de la clase social, de los estudios (por lo menos en las capas centrales) una piensa... ¿a ver si después de todo no iba muy descaminada?

Por otra parte, estoy convencida de que el chamán no tiene ni por qué creerse el mito del que habla, sólo es el que tiene por oficio conseguir que se lo crean los demás. Por eso no me importa lo que piensen los curas y mucho menos los obispos, sino los fontaneros, los tenderos, los funcionarios...

provoqueen dijo...

Hola Francis! ¡Gracias mil a ti también! ¡Qué paciencia tenéis!

Recuerdo cuando le pasó aquello a Borrell, le envié mis simpatías a través de la página web del PSOE. Veía tan clara su "crucifixión"... siempre me solidarizo con quien le pasa eso. Poco después hice el curso ese cuyo trabajo final era una pequeña investigación, estaba impaciente por probar la hipótesis.

provoqueen dijo...

La democracia interna de los partidos políticos es, como la otra, una cosa formal. Lo de las puñaladas traperas, las influencias personales y todo eso... funciona más o menos igual que en las empresas, o en el ejército, o en cualquier otra institución. Solo que no te pagan. La única "remuneración" es, por tanto, la que alimenta la vanidad. Y, para algunos, lo que puedan sacar de las corruptelas que les vayan poniendo delante y tengan "a bien" aceptar.

Personalmente diré que en comisiones obreras, hasta lo que yo he visto no hay nada muy gordo. En la empresa donde trabajo hay más, y eso que tampoco hay nada demasiado gordo.

Anónimo dijo...

Se me ocurre una observación un tanto antropológica y cogida de los pelos: toda religión verdadera es fundamentalmente antidemocrática. A ver si explico esta aparente boutade. No me refiero al contenido de seudo/neo/proto/fascismo en el ADN clerical. Doy por supuesto que TODAS las "religiones institucionalizadas" no son otra cosa que ideologías fosilizadas, en el peor de los sentidos de ambos términos: alienación pura y dura, y por tanto un fenómeno moderno, y no vienen al caso, por mucho que se reclamen herederos de quien sea.
Si hablamos de religión en serio, volvamos a la etimología "religare" de la que se habló anteriormente: una religión verdadera se daría en socidades sin alienación. No por ser mejores, sino porque en ellas no hay individuos. Sus miembros no pueden concebir una vida que no transcurra envuelta, codificada, descrita y representada mediante mitos, símbolos y rituales. La vida es inseparable de la recepción y la transmisión, libres de la menor crítica, de una compleja e impepinable reglamentación sobre lo tabú, lo intocable, lo inmanente, etc. No me invento nada. Se me ocurre porque ahora estoy leyendo "Typee" de Melville y hace poco releí la "Introducción a la antropología política" de Clastres. En esta situación, la democracia es impensable, innecesaria, estrafalaria.
Podemos pensar en religiones más "desarrolladas", las que ya surgen en contra del Estado (¿como alternativa, negación o competencia?), y encontramos por fin individuos (precisamente definidos por su contraposición al Estado y a las creencias de la "mayoría") y que ofrecen liberación, ya sea respecto la carne, la temporalidad o el siglo... Al basarse en la revelación, el trance místico y el acceso directo a una verdad definitiva pero incomunicable, establecen una diferencia esencial entre los iniciados y el resto. Por no hablar de lo difícil que es reflejar en el mundo material presunta relación de hermandad y mutua igualdad establecida entre los iluminados...
No sé si viene a cuento. Espero que al menos no aburra.

provoqueen dijo...

De aburrir nada de nada, Juliano, al contrario.

Creo que lo que dices es muy cierto, y por eso la particularidad del cristianismo es que se da precisamente en sociedades democráticas, donde la filosofía trajo autonomía a unos individuos, que por consiguiente inventaron la democracia.

Y esa es otra de las razones por las que según el mito el dios-hombre muere: es un dios que se autoinmola.

No así el dios-creador (el que habla de la naturaleza), ese no muere. A ese le ha matado la ciencia posteriormente, que es lo que decías el otro día de que "muerto el perro se acabó la rabia" = solucionado el problema ya no es necesaria la droga que nos servía para sobrellevarlo. Pero lo que el mito dice sobre dios-padre es que siempre estuvo ahí y ahí estará por los siglos de los siglos amén.

Yo creo que poniendo medios para que la gente asumiera la democracia con naturalidad, con deportividad y sin tragedia, se acabaría también el mito de Jesús, que está mucho menos muerto que el de dios padre y no digamos que el del espíritu santo.

Por otra parte, dicen algunos autores (no recuedo quién) que del cristianismo es de la única religión de la que se puede salir sin adoptar ya ninguna otra; la única desde la cual, el siguiente paso es el ateísmo. Yo creo que esta es una visión un poco eurocéntrica, pero quizá sea verdad, no lo sé.

Y si lo es, si eso es verdad, sin duda la razón es la que tu dices: toda religión es antidemocrática, está hecha para "no-individuos (sino súbditos)". Por eso, la excepcional religión que ha "florecido" entre hombres libres e iguales que han inventado la democracia, de momento habla de lo raro que nos resulta a pesar de todo asumir que todos somos libres e iguales, habla de lo duro que resulta para todos asumir que cada uno es tan napoleoncete como el que más; pero una vez esto se asuma y se supere, a ese conjunto de hombres ya le sobraría cualquier religión.

´´ dijo...

Yo creo que las religiones existiran siempre a mi me gustan mucho las religiones . El ritual es importante vivimos de rituales , por ejemplo porque no votamos por internet , puedes organizarte una vuelta a Europa por internet comprando billetes de avion y reservando habitacion de hotel y no puedes votar por Internet ? no cuela , es un ritual . Que hacen los politicos en los Mitines , pues Misa ,solo van los fieles . Lo politica es otra religion mas , la democracia no creo que se extienda por el mundo, simplemente hemos tenido suerte de vivir ahora y aqui .

provoqueen dijo...

Es cierto, Francis. Lo que pasa es que la existencia de rituales no necesariamente implica que haya religión. Como siempre, depende de cómo definamos Religión. Y es que, como he dicho ya algunas veces, no existe hoy por hoy una definición consensuada.

Una especialista que tuve de profesora cuando estaba en París, la señora Danielle Hervieu-Léger, tuvo que desarrollar una definición propia, porque no le valían para sus trabajos las que había al uso. Ella buscaba poder discernir si el dinero, el poder, el fútbol, el comunismo, Marilin Monroe, Maradona, y otras "pseudo-religiones" pueden verdaderamente llamarse tal, o si nos extralimitamos diciendo que estas cosas son "nuevas religiones".

Ella llegó a la conclusión de que para que haya religión tienen que darse dos cosas a la vez:

1 - que haya unas creencias (del tipo que sea) que son 'creídas', es decir, no probadas.

2 - que haya una tradición que se transmite.

Esto, independientemente de en qué consistan dichas creencias (la trascendencia, dioses, mitos, sentido de la vida, vida después de la muerte y todo eso... es secundario; lo único que ocurre es que todas esas cosas son candidatos fáciles porque son cosas que nos preocupan y difíciles de probar; pero en sí, a efectos de la definición, a Mme Hervieu-Léger lo mismo le daba que la creencia hablara de partículas subatómicas o de cualquier otra cosa, con tal de que sea creída y no probada).

Por ejemplo: ella llegó a la conclusión de que la conmemoración del 1º de Mayo SI es religión (según su definición) porque se dan las dos componentes: se 'cree' que esa manifestación en concreto traerá unos beneficios para la clase obrera (aunque no esté ni mucho menos probado... lo cual no quiere decir necesariamente que sea falso, tampoco), y porque es algo que se repite como 'tradición', como ritual, en memoria de quienes dieron su sangre en luchas pasadas etc. etc.
Por el contrario, un ejemplo de tradición que NO es religión es, según ella, sería la fabricación de violines Stradivarius, porque aunque es un secreto que mantiene la familia, en sí tiene un fin y una explicación meramente científicos, por una mejor pureza del sonido del instrumento; le falta la componente de 'creencia no probada'.
Y viceversa, un ejemplo de 'creencia' que NO sería religión (porque le falta la componente de 'tradición', de ritual que se transmite) sería, qué sé yo, los amuletos particulares. Se usan, incluso en forma ritual, pero no se transmiten, queda en algo personal, no forma tradición (no sé si el ejemplo es muy bueno pero en fin...)

Y después de toda la investigación que me traigo entre manos, como ya os anuncié hace dos o tres entradas, a lo mejor lo único que saco en claro después de todo es mi propia definición de religión. Como para Mme. Hervieu-Léger, sería MI definición funcional, la que a mi me ha funcionado para poder encuadrar unos fenómenos sociales determinados y que la gente conoce popularmente como 'religiosos'.

´´ dijo...

Hace unos años se hizo un congreso mundial para la protección de los derechos de los niños .Bueno pues la definición de niño no es tan facil.

Con esto quiero decir que cualquier estudio necesita unos acuerdos basicos unas definiciones consensuadas , porque definir realmente es imposible y al final se cae en un relativismo absoluto . Yo creo que llegar a una conclusion sobre algo es casi imposible .

provoqueen dijo...

Cuando hacía el CAP me enteré de que tampoco hay una definición de educación, pero los pedagogos han optado por no darle más vueltas y seguir a lo suyo, como si la hubiera, jajajaja.

Bien entendu, en este caso de momento hablamos solo de cristianismos. O sea que la definición de partida es: "lo que entiende la gente (los encuestados) por religión", lo que les han contado en sus respectivos catecismos.

Hay que tener en cuenta que una de las preguntas del cuestionario manejado (y de todos en general, igual que la edad, el sexo, la profesión, etc que son preguntas fijas), suele ser la religión. Así que los encuestados ya han dicho desde el principio si se consideran católicos, anglicanos, budistas, ateos... Eso, aparte de otras preguntas que vienen después, específicas de la práctica religiosa. (Mañana explicaré cómo se hizo lo de España y más adelante, cómo se hizo el resto).

Y como luego filtramos a todos los que no sean de la mayoritaria y nos quedamos sólo con esos y con los ateos, confiamos en que toda nuestra muestra entiende más o menos lo mismo cuando les formulan las mismas preguntas. Puede haber quien mienta, claro, o quien no entienda lo mismo que otros, pero hay un límite en que te tienes que fiar de la gente y confiar en que los que mientan no sean una cantidad significativa.

Quizá al final se pueda llegar a una teoría general de la religión, que ni coincidirá con lo que dicen los catecismos, o quizá se demuestre que los catecismos se guardan justamente algo, están ahí para esconder algo de los ojos de la gente. En este sentido digo que a lo mejor llegamos a una definición: una definición de llegada diferente de la de partida.

provoqueen dijo...

... O nos la tendremos que envainar, o aparecerán efectos que no buscados y mucho menos previstos que habrá que intentar expliar y volver a probar... Ea, eso es investigar.

Es famoso el ejemplo de la fábrica de Hawthorne. En los años 30, en pleno taylorismo, se buscaba encontrar la relación entre las condiciones ambientales (luz, etc.) en el rendimiento de los obreros. Y lo que salía es que con cualquier tipo de luz que les pusieran, o a cualquier temperatura, los obreros del experimento rendían más que los otros. Los investigadores se estaban volviendo locos... lo que pasaba es que los pobres obreretes, por sentirse observados, y al ver que alguien se interesaba por su trabajo, rendían más, les pusieran lo que les pusieran. Este "fallo" dio lugar a un descubrimiento importante e inauguró la escuela de las Relaciones Humanas en sociología industrial.

Esta servidora también se la tuvo que envainar, los ingleses me estaban haciendo quedar muy mal, y me tocó reformular la teoría. Cuando las cosas no salen como esperado, una se cabrea (más que nada porque supone más trabajo y ni queda tiempo ni presupuesto...) pero al final es lo más bonito de una recherche.