Con el fin egoísta de facilitarme trabajos posteriores, comienza aquí una aburridísima serie en la que voy a intentar explicar al amable público que tenga la paciencia de leerme, cómo una obsesión puede llegar a materializarse en un proyecto de cierta envergadura, o que espero no quede demasiado banal, al menos. Quienes me han seguido en el blog de Félix de Azúa quizá ya intuyen de lo que hablo, por lo pesada que me pongo siempre dándole vueltas al mismo tema. También aquí se ha hablado de ello alguna vez (entradas Relegare y Con los tiempos).
Es un tema que se me metió en la cabeza un buen día hace ya muchos años. Mientras a la vez que ejercía el sindicalismo estudiaba en la facultad el trasfondo de los mitos, en mi cabeza se realizó un enlace neuronal que desde entonces me acompaña, y que, aunque escondido o soterrado, me parece central en nuestras vidas (en las de la civilización occidental, como poco).
Al cabo de los años, viendo que el asunto, como un mal amante, no se apartaba de mi cabeza, me propuse investigarlo con seriedad científica, no dejar que la cosa quedase en "especulaciones de una listilla un poco chalada", averiguar si las cifras me darían la razón, operacionalizar lo que busco exactamente, descartar interferencias de variables intermedias... Necesitaba que dejase de obsesionarme. En vez de preocuparme, ocuparme.
Así, poco a poco, paso a paso, cada vez que he podido hacer investigación sociológica con libertad, he aprovechado para darle un empujoncito más, para profundizar un poco más en el asunto... Es lo que tienen las obsesiones. Pero justamente porque soy consciente de que es una obsesión, necesito despojarlo de su carácter de "manía". Necesito seguir profundizando todo lo que pueda, científicamente, con todo el rigor y la honestidad intelectual que me han inculcado (que es, creo, bastante, en todo caso espero sea suficiente), hasta que deje de ser especulación y se convierta en "conocimiento". Necesito que sean los datos quienes me avalen o me convenzan de lo contrario. Y, como a pesar de todo se trata de una obsesión, es probable que no descanse hasta que eso ocurra.
Como Churchill, yo tampoco me fío más que de los estudios que yo misma he manipulado. Por tanto, lo tenía que hacer yo misma. Abrí la línea de investigación con el trabajo final de un curso postgrado sobre análisis cuantitativo de datos sociales, en el año 2001, organizado por el Colegio de Sociólogos de Madrid. Ese trabajo final consistía en una investigación, pequeñita pero seria, es decir, metodológicamente bien planteada, con las operacionalizaciones y los análisis realizados de forma correcta y completa.
El siguiente paso se apoyó naturalmente en este trabajo previo, y tomó la forma de una tesina, colofón de un D.E.A. (Diploma de Estudios Avanzados, lo que a partir ahora llaman Master), es decir, los seminarios e investigación previos a una tesis doctoral. Este lo realicé en París, entre 2003 y 2004. Tuve que irme allí por varias razones, siendo una de ellas que la EPHE - Sorbonne tenía justamente el programa de doctorado que se ajustaba a mi enfoque, y que en España no lo había.
Naturalmente, y si la providencia me lo permite, el próximo paso será la tesis doctoral, que ojalá pueda comenzar dentro de no demasiado tiempo.
¿Y de qué se trata? Pues muy sencillo: en dos palabras, de comprobar estadísticamente si es verdad o no aquello que dijo Marx de que "la religión es el opio del pueblo".
La famosa sentencia, unos la creen a pies juntillas por el mero hecho de que la dijo Marx; otros la cuestionan, casi por la misma razón... pero nadie que yo sepa se había puesto "a la cartesiana" a investigar qué dicen las cifras de todo esto. Y eso es lo que me he propuesto: ni lo creo ni lo dejo de creer, sólo quiero ver qué dicen las estadísticas. Más que nada porque yo no soy Marx, sólo soy una socióloga más de las que salen a miles cada año de todas las facultades de sociología del mundo. Por tanto, para que algo que yo planteo tenga cierta probabilidad de ser creíble, es mejor que venga respaldado por un estudio bien hecho, so la tutela de una buena universidad. En este caso, de la Sorbona.
En fin, no se trata de cambiar la autoridad de Marx por la de la Sorbona, aunque nunca viene mal un respaldo. No. De lo que se trata es de realizar el trabajo, lo que, fuera de una universidad que me guíe, sería difícil. Y de realizarlo científicamente, rigurosamente, honestamente. Las palabras no son más ciertas ni porque se digan más fuerte ni porque se ponga más pasión en ellas. Se trata, por tanto, de poder creerme mis propias palabras. Desapasionadamente.
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8 comentarios:
Vaya vaya... suena a "propósito para el nuevo año", o a "petición a los reyes magos" lo que viene a ser lo mismo. ¡Suerte!
Pues sí, algo de eso hay... ¡Gracias!
Pero cual es la idea , averiguar si la religion es el opio del pueblo o no ? Provo cuidado !!! eso no se puede averiguar , primero hay que centrar el tema .
Que es una religion ?
Que es un pueblo ?
y los datos ? los datos de donde los sacaras , porque la intensidad con que cada persona vive una religion no esta tasado , un tio que se declara cristiano puede no tener nada que ver con otro que tambien se lo considere . Bueno yo seguire tus ideas , pero veo un poco peligrosa la idea .
Hey hey hey
Quizá este documental te interese:
http://www.zeitgeistmovie.com/
Aupa!
Asier
Pues justamente se trata de centrar todo eso.
Agradezco mucho toda crítica, y esa es precisamente la razón de que os lo cuente en este espacio, para someterlo a falsación todo lo que pueda. Lo que vaya saliendo medio presentable, quizá termine siendo un artículo que publicar en alguna revista científica, con el fin de que haga lo mismo la comunidad de sociológos: criticarme a tutiplén.
Para tu "tranquilidad", te diré que así comienza (o termina, según se mire) justamente la historia. Me explico:
La pregunta ¿es la religión el opio del pueblo? en realidad ya está contestada. Ni lo que dijo Marx ni lo que dicen sus detractores. La respuesta no puede ser otra que "... pues depende". ¿Y de qué depende? Pues depende justamente de todo eso que dices: depende de qué religión se trate, y de qué pueblo se trate, y según para qué tipo de actividades... en unas condiciones la religión actuará como 'adormidera' de la acción, y en otros casos ocurrirá lo contrario, será motor de la acción.
Entonces de lo que trata el trabajo es de determinar cuáles son esas condiciones, y esas actividades, y para qué religiones y para qué pueblos sí, y para cuáles no. Hasta ahí todavía no he llegado, pero me gustaría algún día poder enunciar una teoría general.
De momento, para evitar el engorro de las definiciones, voy abriendo en círculos concéntricos, y me he limitado primero a España y el catolicismo, y después a Europa (no ex-comunista, ojo, que eso sería un factor distorsionador importante) y un abanico de cristianismos: ortodoxo, más modelos de catolicismo (aparte del español), varios modelos de protestantismos, y la iglesia anglicana.
Sobre las definiciones de religión y de nación (o pueblo), ya he comentado me he ahorrado eso: he tomando la religión cristiana, y los habitantes de unos países concretos. Y dentro de ellos, sólo tomando a los que, o bien se digan "de la religión mayoritaria o tradicional" (ej en España, católicos; en inglaterra anglicanos, y así) se digan o no practicantes, más los que se dicen ateos o agnósticos de ese mismo país.
Dando por sentado que los ateos de tradición religiosa no mayoritaria serán poquíiisimos en un determinado país. Ej. eliminé los judíos, budistas, musulmanes... de España; pero no tuve modo de eliminar a los de origen o familia musulmana que se declaren ateos (el cuestionario que manejé no afinaba tanto), pero los supuse tan minoritarios como para que, aunque se me colara alguno, no interfiera en el estudio, ya que se trabaja con márgenes de confianza amplios que eliminen lo más posible las "casualidades".
Lo hice así más que nada por no meterme de entrada en camisas de once varas paralizantes que no es que no me permitieran avanzar, sino ni siquiera comenzar. Para darme un trastazo y repensar qué pude estar haciendo mal ya habría tiempo. Y de hecho así ocurrió. Y quizá de todo ello, lo que salga al final no se parezca mucho a lo que se pretendía al principio. Quizá al final lo único que saquemos en claro sea una definición de religión. Pero no sería poco, puesto que todavía no existe una completamente consensuada...
Sobre las operacionalizaciones de "intensidad religiosa", bueno, puesto que no hay una sola manera de medirlo, lo que hacemos es tomar varios indicadores, tanto subjetivos como objetivos, y probar con todos, a ver si la cosa funciona igual sea cual sea el indicador, o qué diferencias arrojan. Estos indicadores serían las respuestas (puntuaciones) de preguntas como ¿"con qué frecuencia acude a los oficios religiosos, fuera de actos sociales como bodas etc."? ¿"con qué frecuencia reza"? "¿participa activamente en las actividades que se organizan en su comunicad religiosa?" "¿Diría usted que la religión es un aspecto importante de su vida?"...
En fin, ya dije al principio que iba a ser una serie larga y aburrida. Sólo espero que también sea lo más rigurosa posible, científicamente hablando.
PD. Los cuestionarios y los datos manejados, es decir el trabajo de campo, no lo he hecho yo, he tomado uno ya hecho, de suficiente solvencia, un referente internacional: la European Values Survey, oleada del año 2000. Esto era aquel CD que sólo se podía adquirir en la universidad de Grenoble o en la de Colonia... y que me costó un poquito, pero al fin me hice con ello. Y es verdad que es un trabajo completísimo, con muchísimas preguntas muy matizadas, realizadas a una amplísima muestra de gente de cada país de Europa. En fin, que permite afinar bastante sin perder representatividad estadística...
Bueno bueno yo te voy siguiendo te veo muy metida . Una cosa importante creo es tambien mirar la renta per capita de los habitantes y el estado de bienestar en cada momento historico y como influye eso en la religion .
Si, se hizo también. Se cruzaron las variables indicadoras de "religiosidad" con todas las llamadas "sociodemográficas" al uso: sexo, edad, estado civil, nivel de renta, nivel de estudios, posición ideológica, tamaño del hábitat (gran urbe, ciudad mediana, ámbito rural), profesión...
Por desgracia falta una que nunca se pregunta (porque no sería fiable, claro), que sería el "cociente intelectual" pero bueno, se "suple" con el nivel de estudios, más o menos...
Otro dato importante: de momento tampoco he llegado a hacer series temporales, es decir, a comparar variaciones en momentos históricos distintos. La tesina fue una foto-fija de la situación en el año 2000, y los datos del trabajo anterior (el que se limitaba a España) eran menos amplios pero suficientes para aquellos fines, y habían sido recogidos en enero de 1996.
Como comprobación, la segunda vez repetí con España para ver si los datos cambiaban mucho dependiendo de las fuentes y en esos 5 años de diferencia y no, la conclusión general era la misma.
Y se me ha perdido no sé por dónde un saludito a ASIER:
¡¡Dichosos los ojos!! ¡¡Qué weno que vinihte, yico!! Corro a ver eso que me mandas. Besos mil.
Y, en fin, pediros perdón por lo pesaditos que nos ponemos los "doctorandos" con nuestro muñeco, que es como nuestro hijito...
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