sábado, 7 de marzo de 2009

EL TAXI, ¡QUÉ GREMIO!




Estos días he tenido el coche estropeado, por tanto he cogido taxis con más frecuencia de la acostumbrada. Al principio no pero pasados unos días, les cogí hasta miedo.

Indefectiblemente, llevan la radio puesta. La cope por las mañanas, el fútbol por las tardes. Bendecía el día que un taxista llevaba ondacero. ¿Qué les enseñarán con el carnet B1?

Los jóvenes están menos maleados pero los viejos... Gruñones por lo general, cabreados ya desde por la mañana. Escuchar barbaridades racistas cada mañana es algo que deja mal cuerpo para todo el día.

Haciendo todo tipo de trampas a los otros conductores, aplicando la ley del embudo siempre. Una vez iba delante de nosotros un coche con matrícula de Barcelona. Iba despacio, seguramente despistado buscando una bocacalle... Había que oír a mi taxista. No, no se metió con el hecho de que fuese de Barcelona, lo mismo habría dado si fuese de Toledo (eso le ¿honra?):
"¡Lo primero que tiene que hacer uno cuando va a un sitio, es aprenderse bien la ciudad para no molestar a los demás!"
(Sí, justamente en eso iba pensando el pobre hombre, en que tenía que haberse aprendido Madrid para no molestar a un taxista... ¡ay señor!) ... Y no, no íbamos por la Gran Vía ni por la calle de Alcalá, sino por este intrincado barrio, que no conozco bien ni siquiera yo que vivo en él.
PD. Imagen cortesía de POL TURRENS, de la entrada de su blog MADRIZ ME MATA

11 comentarios:

´´ dijo...

Bueno el fútbol es importante, esencial , basico , uno de los pilares de la civilizacíón yo cuando voy a una boda siempre hablo de fútbol , por no hablar de la novia y que me llamen agua fiestas !!. En cuanto al Taxista , estos me recuerdan a una bonita cancion de Poch , mitico cantante de la movida madrileña , la cancion dice asi :


Era verano en Madrid y yo no quería perder mi palidez
treinta y tres años buscando un taxi
era verano en Madrid

Yo no quería perder mi palidez
y el taxi iba por sitios muy calientes
y yo me puse rojo por su culpa y le dije

Taxi, conduzca por la sombra

Porque cuando yo iba a la playa
me ponía debajo de mi toalla
junto a mi gran jurel

No quiero perder mi palidez
no quiero perder mi condición
de chico más blanco de la playa de Gros
y el taxi iba por sitios muy calientes y yo le dije
Taxi, conduzca por la sombra

provoqueen dijo...

Jaja! Vengo de recoger el coche, así que espero que ya no perderé mi condición por culpa de un taxista, al menos de momento.

Ephemeralthing dijo...

¿La ilustración te la has currado tu?.
A ver si acabas en la plantilla de "El Jueves" haciendo de free-lancer.

provoqueen dijo...

No, ja ja, la he sacado de internés.
Pero ahora caigo que tienes razón, estoy perdiendo las buenas costumbres: debería nombrar al dueño del blog de donde lo he sacado.

provoqueen dijo...

Ya tá, mil gracias a Pol Turrens. Por cierto, su blog tiene muy buena pinta.

provoqueen dijo...

Como fin de esta historia, os cuento que a mi coche le han sacado una antigua avería y ha estado una semana más en el taller (en OTRO taller, ya en Madrid).

Y sobre los taxistas, en honor a la verdad debo decir que ayer cogí el último de la temporada (espero): ¡era simpático y NO llevaba la COPE!

Anónimo dijo...

No sé si a alguien le interesará esta confesión pero por si acaso... Tengo amigos que saben en qué emisoras y a qué horas (¿en Radio 3 y cuando habría que estar durmiendo?) hacen programas interesantes. Se dice incluso que García Calvo hizo un programa muy bueno hace años. Por mi parte. nunca ha sido capaz de buscar nada en el dial, de tragarme los anuncios y las cuñas,las presentadoras viscosas, los cronistas deportivos, los que van de coleguillas... Odio todo tipo de voz filtrada por altavoces (sólo la soporto en grabaciones musicales). Creo que se debe a una infancia y adolescencia en que mis padres y familiares me castigaron sistemáticamente con el Carrusel Deportivo y la Cope. Antes de odiarles por lo que decían, los odié por sus berridos, el tono de su voz, sus falsas tertulias, su falsa tolerancia, sus aspavientos demagógicos de escándalo de falsa beata. No fue hasta mucho más tarde que me di cuenta que no todo era Encarna Sánchez, Luis Herrero y demás gargantas fascistoides... Pero ya era demasiado tarde. Gracias a los obispos estaba vacunado para siempre. No llegaré tan lejos como mi amigo Theodor Adorno, pero creo que en el fondo el ser o no un Losantos es sólo de cuestión de forma. El concepto de "periodismo radiofónico" (sustituto automovilístico de las broncas de frutería o de tasca), tertulia-fórmula y demagogia a corazón abierto parece inseparable del medio. Tal vez no tenía por qué ser así, pero me parece que, como la TV, no hay quien lo arregle.

provoqueen dijo...

Gracias por la confesión, Juliano. Ahora ya sabemos de dónde te viene la manía a las jerarquías católicas jajaja! De pequeño te torturaron con horas y horas de COPE, pobre, no me extraña nada...

Yo confieso que le cogí cierto cariño a la radio una temporada en que en casa se estropeó la vieja televisión y en casa decidimos en asamblea no arreglarla ni comprar otra. Estuvimos varios años así. Recuerdo que en la Escuela todo el mundo hablaba de lo malo que era un tal JR y yo no entendía nada, era fantástico. En aquella época mi madre solía escuchar por las tardes alguna tertulia, y por las noches escuchábamos Hora25 en la SER. Lo conducía Fernando Onega, y Mercedes Milá hacía algunas interesantes entrevistas, ha llovido desde entonces... Era otro modo de cenar en familia.
Pero lo del carrusel deportivo es para pegarse un tiro.

Incitatus dijo...

Yo tampoco soporto los anuncios y las cuñas, las presentadoras viscosas, los cronistas deportivos, los que van de coleguillas... A mí casi todo me parece como Carrusel Deportivo o la Cope. Por todas partes encuentro berridos o un desagradable tono de voz, o falsas tertulias, o falsa tolerancia, aspavientos demagógicos. Hay un programa musical que procuro no perderme, de Luis Suñén...

Incitatus dijo...

Bueno, exagero bastante, como siempre...

provoqueen dijo...

Ea, Inci, todo el mundo tiene sus gustos, no hay por qué justificarse. Pero sí, los arranques de vehemencia de Juliano suelen dar en el clavo, son fantásticos, aunque quizá a veces exagere un poco...

Yo creo que la radio, guste o no, siempre trae recuerdos de niñez. Algunos de los que yo guardo se refieren a aburridas tardes de domingo con "el carrusel", mañanas presurosas con "radio-hora", volver del colegio y enfrentarme a los deberes mientras del patio subía la melodía de Elena Francis, o interminables días en cama distrayéndome con obras de teatro radiadas. Todos, en el fondo, entrañables.