sábado, 18 de abril de 2009

LO QUE SOMOS


Cuando se tiene hambre canina, qué placer echarse algo al tracto digestivo. Cuando se tiene sed, lo mismo... ¿Lo mismo? No exactamente. Placentero sí es, pero de otro modo. Y lo mismo que pasa con los insumos pasa con los exumos... Otro placer fundamental, aunque nos pase casi desapercibido, es el de respirar. Se nota más cuando en medio de los aires contaminados de la ciudad uno pasa junto a un seto verde, o si por cualquier otro medio se tiene la oportunidad de respirar oxígeno en estado casi puro, qué subidón. Bien distinto del de la comida o la bebida, pero otro gran placer, sí señor.

Un paréntesis: hace poco mi coche ha tenido un problema con el flujo de aire que entra a los cilindros. El mecánico, muy didáctico, me lo explicó de una forma sencilla "en una combustión intervienen tres elementos: un combustible, un comburente (el oxígeno) y una chispa", dijo. Fin del paréntesis.

Mira por dónde, el mecánico dio en el clavo. Aquello parecía tan elemental... y resulta que es ni más ni menos que el secreto de la vida, LO QUE SOMOS, y de lo que no solemos ser conscientes. Somos ni más ni menos que una combustión, que se alimenta de combustible y oxígeno, y que fue originada por una chispa inicial. La vida es una combustión, constante y autorregulada, en medio acuoso. Lo cual parece sencillo, pero no deja de ser de una sofisticación exquisita, sobre todo lo de autorreglada, y lo del medio acuoso...

PD. Hay que ver lo que da de sí una chispa, con tal de que cuidemos de que no se apague. Ahora entiendo por qué en los monumentos a los caídos se pone una antorcha permanente, como para compensarles por sus vidas truncadas, como para expresar lo que tenía que haber sido y no pudo ser: una combustión a la que aún no le tocaba apagarse.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Me pregunto si los coches sentirán el mismo placer cuando les echamos gasolina. O si sienten que les "falta la respiración" cuando tienen una avería en el caudal de aire.
Y... ¿qué sentirán los coches cuando los arrancamos, cuando se enciende la chispa y se inicia la combustión que da sentido a todo su ser?

Seguro que ese fue un placer inmenso también para nosotros (aún mayor que el de comer o respirar), lo que pasa es que no nos acordamos.