
En este barrio de Madrid hoy la calle está desierta, salvo el bar de la esquina que está algo más cocurrido de lo normal. De repente escucho ¡GOOOOOOOOOL! cuando han pasado pocos minutos de que haya comenzado la final de la Champions entre el Barcelona y el Manchester.
El grito me enternece, me hace sentir orgullosa de mis vecinos (no siempre me dan motivos) y me lleva a pensar si en Barcelona se alegrarían igualmente si fuese "el eterno rival" quien se estuviese jugando "la décima".
De repente dudo. ¿A ver si es que jalean al Manchester?
Estaba casi segura de no ser defraudada, pero confieso que antes de sentarme a escribir he tenido que ir a comprobarlo, mujer de poca fe, no sea que tuviese que cambiar de enfoque. Pero no, no me han defraudado: es el Barcelona quien ha metido el gol.
