domingo, 11 de octubre de 2009

Edad


Es curioso, lo que ocurre con la edad: a la vez que se gana sentido de la dignidad se pierde sentido del ridículo.
Debe ser porque los años lo han armado a uno. Se ve más claro lo que merece y no merece la pena ser defendido.

6 comentarios:

Ivan dijo...

Los años te enseñan no sólo el verdadero significado de la dignidad, sino también las (a veces nulas, a veces indeseables) consecuencias de montar un pollo sobre dignidades.

Saludos.

provoqueen dijo...

Eso es, Iván. Creo que en lo que dices es justamente donde reside el secreto de la aparente paradoja "más dignidad, menos sentido del ridículo".
Cuando la dignidad está bien interiorizada no hace falta exponerla. Al contrario.
Quiero decir que se puede caer más en ridículo cuando se "exterioriza" la dignidad, que cuando se hace el payaso abiertamente.

Otro saludo para tí.

Ephemeralthing dijo...

"Quiero decir que se puede caer más en ridículo cuando se "exterioriza" la dignidad, que cuando se hace el payaso abiertamente"
Copio y pego, ¿puedo usarlo, incluso sin citarte?, es un pensamiento absolutamente cierto ....

provoqueen dijo...

Hola guapo!
Vaya, es un gran honor que me pidas eso, pero yo sólo dije lo mismo que Iván con otras palabras... ????
Besazos

Incitatus dijo...

Se me ocurre que despues de publicar, por ejemplo, la teoría de la relatividad uno puede permitirse el lujo de hacer el payaso abiertamente y encima sin que resulte demasiado indigno.

provoqueen dijo...

Claro, Inci. Y a los sesenta es más probable que a los veinte que uno haya aportado ya algo a la humanidad, algo que apantalle cualquier payasada.
No hace falta que sea la teoria de la relatividad, "basta" con haber trabajado como un burro, o haber sacado unos estupendos hijos adelante.