sábado, 31 de enero de 2009

PRIMEROS RESULTADOS

La principal conclusión de aquel pequeño estudio fue que sí, había correlación entre el nivel de religiosidad y el fatalismo respecto a que se pueda cambiar el mundo mediante la acción (si bien, los niveles de optimismo tampoco son para alegrarse mucho). En efecto: los porcentajes de pesimismo suben con la intensidad religiosa: el 55% de los ateos o agnósticos, frente al 61% de los no practicantes, y al 69% de los practicantes, se declararon "fatalistas" o "muy fatalistas".

La influencia de otras variables en estas respuestas fue del mismo orden que la variable "intensidad religiosa". Y, como se dijo en la entrada anterior, la posible influencia de otras variables deja de ser preocupante por cuanto se encontró que las correlaciones más fuertes se encontraban entre las capas "centrales" de la población: los jóvenes y adultos, los sectores de población alrededor de la clase media, y los individuos de posiciones ideológicas alrededor del centro.

Hay que señalar, sin embargo, alguna matización. Ni los agnósticos son tan optimistas, ni los católicos practicantes tan fatalistas como habíamos predicho. Las significaciones más fuertes se encuentran en el tramo fatalista pero se encuentran menos casos de muy fatalistas de los que habíamos previsto encontrar entre los practicantes. Transcribo literalmente del capítulo "conclusiones" de aquel estudio:

"... da la impresión de que la práctica religiosa pone un tope al fatalismo. Es posible que la clave esté en el paso a la acción. El practicante cree en las actividades que desarrolla, por tanto, aunque sus acciones sean de tipo caritativo o de voluntariado, el practicante cree que al menos una labor paliativa sí es posible realizar frente a las malas decisiones políticas."

Como luego veremos, esta nueva hipótesis parece confirmarse cuando más adelante ampliamos el universo hacia otros países europeos y hacia otros cristianismos distintos del católico.

(Continuará)

8 comentarios:

Anónimo dijo...

La práctica religiosa... dependerá de qué tipo de práctica, supongo.

Recuerdo la de dólares que se gastó Bush en investigar si rezar tenía efectos beneficiosos en la salud del enfermo... supongo que creía estar haciendo una buena inversión (si los resultados eran positivos, se lo ahorraría en seguridad social). "Afortunadamente", los resultados no le dieron la razón.

provoqueen dijo...

Es que no es lo mismo montar un refugio-comedor para gente sin hogar, que rezar el rosario todas las tardes.

´´ dijo...

Yo creo en la suerte, la gente dice: ya pero la suerte hay que trabajarla. OK, pero ayuda haber nacido en Barcelona en el siglo XX y no en Islandia en el XII (vaya frió). El resto ya son detalles , en principio Dios también existía en el Siglo XII . Hay que se humildes, básicamente hemos tenido suerte

provoqueen dijo...

Desde luego, hemos tenido suerte.
Recuerdo lo que me impresionó ver la costa africana desde Tarifa. Está ahí al lado, a unos pocos metros y... ¡qué diferencia haber nacido de este lado!

Por otra parte, la suerte, si la trabajas mucho también te puede salir por la culata. Hay que fluir, tener la intuición a punto y la acción preparada, pero no forzar demasiado las cosas.

Es aquello de "resignación para aceptar lo que no se puede cambiar, coraje para cambiar lo que puedes cambiar, y sabiduría para distinguir lo uno de lo otro".

Ephemeralthing dijo...

¡.... hombres de poca fe!. Mi experiencia, es decir mi estadística, es esa, a mayor creencia en lo sobre-para-contra-bajonormal, mayor fatalismo. Ya sea cualquier creencia, catolicismo, santería, etc. Al contrario, cuanto más "ilustrado" y volteriano es el individuo, mayor confianza, o al menos con conciencia de las acciones a llevar para que así sea.
Yo soy muy de la opinión: "a dios rogando, pero con el mazo dando".

provoqueen dijo...

Ephe,

Me alegro un montón de que tú también hubieras observado eso. Yo siempre tengo la impresión de que mis observaciones seguramente serán chaladuras mías, y por eso no descanso hasta que no lo corroboro por medios un poco más objetivos que mi propia cabeza.

Por otra parte, adelanto que en los próximos post (tranquilos, ya no quedan muchos) veremos que no todas las iglesias cristianas se comportan igual. Los anglicanos van justamente al contrario de nuestra hipótesis (los muy puñeteros, casi me hacen tirar la toalla...) es decir, a mayor religiosidad mayor optimismo y cuanto más ateos más fatalismo. En cambio, en el catolicismo la hipótesis se cumple claramente, si bien no con mucha fuerza; y en la iglesia ortodoxa griega también, ahí sí, con correlación fuerte.

¿Por qué pasa esto? Pues todo lo que digamos no dejará de ser una reformulación, una ampliación de la hipótesis de partida. Por eso el trabajo no ha terminado y aún queda mucho.

NOTA. Cuando digo "las iglesias cristianas" no me refiero a los curas o asimilados, sino a los adeptos de a pie, incluidos los ateos enculturados por esa tradición.

´´ dijo...

Es mejor creer, si crees y existe, cachondeo toda la eternidad, si no crees y existe, igual es renconcoros y lo pasas chungo. Si no existe pues da igual.

La democracia no te da tanto, si crees y existe tampoco pasa nada (eres un pringado mas) y si crees y no existe te muelen a palos. Si no crees y existe eres un friki y ya esta, si no crees y no existe te puedes forrar, dependiendo tus meritos para que no exista.

provoqueen dijo...

Claro, la democracia no es nada, sólo es un agregado de seres autónomos haciendo méritos para que no exista.
En realidad nadie cree en ella, y por eso existe: porque todas las opiniones y las acciones de todos esos que hacen méritos para forrarse porque no creen en ella, valen más o menos lo mismo.